Hola, me llamo Gaëlle Charvin, tengo 26 años y soy de Tomiño, estoy luchando contra la anorexia nerviosa desde unos años. Aunque en la adolescencia ya tenía complejos y cierta fijación con el peso, no fue hasta los 19 años cuando empecé a restringir ciertos tipos de alimentos porque «engordaban» y comencé a hacer actividad física, pero no por gusto, sino por una obligación que me había impuesto para conseguir adelgazar por la enfermedad que padezco.

Siempre decía «cuando llegue a 54 me llega», pero no fue suficiente, me puse otro objetivo «cuando llegue a 50 ya paro», pero no era suficiente, así que, de nuevo, me propuse llegar a los 48 kilos y obviamente, tampoco fue satisfactoria ni suficiente. Ahí ya pasé a no poner límites, únicamente bajaba de peso y nunca era suficiente, hasta el punto de llegar a ser hospitalizada para salvarme la vida por mi bajo peso.

El problema no es el físico, ni la alimentación, es todo lo que te causa ese malestar como la rabia, el odio, el miedo, la inseguridad, el control, la autoexigencia, el perfeccionismo,…

Padezco gastritis y colon irritable desde hace 7 años y me dijeron que tenía que hacer una dieta sin proteína para que el intestino no trabajase tanto, pero, con el tiempo, más y más alimentos me hacían «daño» y sin darme cuenta utilizaba estas dolencias como excusas para pensar que los alimentos me iban a sentar mal y mi entorno me creía(incluso yo me lo creía).

Poco a poco mis restricciones alimentarias se fueron agravando y, hace justo tres años, tras un episodio personal que me descolocó, empezaron las purgas «solo una vez”, decía. «Lo tengo controlado” o “lo puedo parar cuando quiera». Cada vez que comía algo que no era saludable o que me pegaba un atracón de comida vomitaba, hasta el punto de purgarme. Este fue el síntoma que hizo saltar mis alertas, sin embargo, no me atrevía a pedir ayuda, por vergüenza, traté de solucionarlo yo sola pero no pude, y eso para mí significaba ser débil, un fracaso.  Quise intentar salir yo sola del pozo en el que me estaba metiendo, pero me fui ahogando cada vez más y más.

El año pasado, la cuarentena agravó mi enfermedad y me obsesioné todavía más con la comida y con el deporte, hasta que un día no pude moverme de la cama por depresión, mientras seguía bajando de peso hasta los 38 kilos midiendo 1’71cm. Había tocado fondo y gracias a mi psicóloga, a la que ya iba antes por otros asuntos personales, descubrí que padecía anorexia y en mi casa me apoyaron para hacer todo lo posible y conseguir recurarme. El problema de la anorexia es que la mayoría de gente se da cuenta de que la padece cuando su estado es muy avanzado, porque siempre pensamos «a mi eso no me afecta, yo eso no lo tengo, ¿Cómo voy a estar yo tan enferma?».

 

El pasado mes de abril, salí del hospital después de un largo periodo en estado crítico, ya que llegué a pesar 38 kg (midiendo 1,71 cm), ingresé porque quise, porque deseaba salir de este pozo,y ellos,los sanitarios,los médicos me salvaron la vida.

A lo largo de todo el proceso me he aislado de mi entorno, de mis amigos y de mi familia. Ahora, tengo prohibido el deporte, no puedo cocinar yo misma, no puedo pensar siquiera en qué ponerme porque me crea ansiedad, no puedo trabajar y todavía sigo en proceso de volver a llevar a cabo una vida normal para una chica de 26 años. Sigo en un proceso largo, duro y lento para intentar ser yo, ser feliz y recuperar mi vida.

Como me he sentido tan sola y desamparada en estos últimos siete años, y a día de hoy cuento con mucha fuerza y valentía (aunque nunca me faltó, siempre he sido una luchadora) por recuperarme y ayudar, he lanzado una iniciativa para dar visibilidad y apoyo a las personas que padecen algún Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA). 

Mi proyecto consiste en conseguir un espacio donde todos los que tengamos TCA nos sintamos escuchados y apoyados (que ya lo hemos conseguido en Tomiño y totalmente gratuito, moderado por una psicóloga especialista en este ámbito). Colaborar con terapeutas, psicólogos, psiquiatras, ofrecer charlas de casos reales, tanto en dicho espacio como en eventos, colegios y en institutos, ofrecer clases que ayuden al paciente a seguir adelante, a luchar.

 Es necesario que se apoye este tipo de causas porque lo primero que hay que remediar a la hora de conseguir avanzar hacia la cura es el desamparo que sentimos todos los que padecemos una enfermedad de esta índole. Todas las actividades que vamos a desarrollar como colectivo van a ser gratuitas, ya que muchas de las personas que padecen algún tipo de TCA no pueden permitirse pagar tratamientos privados o aportar dinero en las asociaciones destinadas a esto. 

Está iniciativa también es un reto para mí, para seguir adelante, para ayudar y apoyar a todo aquel que lo necesite,a través del Instagram @lainvisibilidadelavisiblelucha donde cuento con colaboraciones de periodistas,de terapeutas ,de post para hablar de lo que no oímos sobre los TCA ,para eliminar los mitos y mostrar la otra cara de estos trastornos ,que no dejan de ser una enfermedad mental.

Esto es una lucha individual, pero una batalla conjunta, llena de apoyos y ánimos. Mi lema, nuestro lema de esta iniciativa es que: Somos valientes [email protected] acristalados.

 Por último, me gustaría mandar un mensaje de ánimo a todas las personas que están pasando por lo mismo que yo, los casos que creen que jamás se recuperarán y se recuperarán, y a todas aquellas que creen que lo pueden estar sufriendo les animo a que se pongan en contacto conmigo porque lo he pasado, lo sufro actualmente y superaré, o con cualquier profesional que pueda atender su caso como es debido.

Lo importante de esta iniciativa es tratar de visibilizar ,de intentar que todas las personas puedan entender esta infernal enfermedad, de este calvario mental, eliminar tabús y eliminar todos los mitos que hay acerca de ellos, porque a día de hoy estamos muy desinformados en este tipo de enfermedades y con la pandemia los casos se han cuadruplicado.

Sé el sufrimiento y el calvario mental que supone y por ello quiero hacer lo posible por evitar que más personas caigan en este infierno, con efectos colaterales realmente difíciles de superar, incluso a veces llegando a ser crónicos.

Trato de visibilizar estas enfermedades en varias redes sociales y la más importante es la de Instagram @lainvisibilidadelavisiblelucha y mi canal de Youtube «Lucha de un trastorno alimentario».