Eso dice siempre mi madre, que lo que Pepe dice de Pepa dice más de Pepe que de Pepa. Y siempre he pensado que tenía razón. Pero ay, amiga, en el mundo en el que (todavía) vivimos, Pepe es capaz de darle a Pepa donde más duele con tal de que Juan, Pedro y Borja se echen unas risas y le consideren el puto amo.

Testimonios reales directos en tu móvil, chollazos y ofertones aquí — https://whatsapp.com/channel/0029VbCFxa04Y9loKPiq5B2k

Si prefieres en Telegram es aquí https://t.me/mundochollazo

Bueno, pues le pondremos el nombre de Pepe al amigo de un amigo que me presentó ese amigo en Nochevieja del año pasado. Tonteamos un poco, ninguno de los dos estaba super motivado, pero sí me acabó comiendo el coño en el baño, resumiendo. Ahí quedó todo, más como una anécdota que contar a mis colegas que otra cosa. De repente, un día llegó a mis oídos, a través de este amigo en común, que Pepe había dicho abiertamente que yo tenía un coño feo. Muy feo, de hecho. Que había estado riéndose con sus colegas de la supuesta fealdad de mi coño y poniéndome nombres a mí y a mi coño hasta el punto de que mi amigo les mandó a la mierda a todos. Aclaro. De un grupo de 12 o 15 tíos, solo él, mi amigo, se había pronunciado en contra del escarnio público a una tía por considerar uno de ellos que tenía el coño feo. E incluso él, mi amigo, me confesó (cuando le pregunté) que si hubieran estado riéndose de otra chica, él tampoco habría dicho nada. 

Me enfadé con todos, también con mi amigo; me enfadé con el mundo entero, y lo peor, me enfadé con mi coño. Porque pensé que Pepe tenía razón, que mi coño colgaba un poco más de aquí que de allá, y que no era tan rosita como antes, y claro, que aquel día yo no pensaba que nadie me lo iba a ver, así que el pelo del coño lo tenía desastroso, qué fallo el mío, qué coño más impresentable. Me puse a mirar como una loca en internet: vaginoplastias, el antes y el después, estrechamientos, rejuvenecimientos, tuve citas de consulta de cirugía plástica, y al final no me operé porque no tenía dinero para hacerlo, porque vamos, de haberlo tenido, luciría ahora mismo una vagina bien adolescente, que es lo que se lleva en vaginoplastias, como nueva y sin usar. 

Tan poquito me quise durante aquella época, que una noche de fiesta fui y me follé a Pepe. No sé, para que me devolviera el amor por mi vulva. Si a Pepe le gustaba, a mí también. Al fin y al cabo, aquel calvario había empezado con Pepe. 

En cuanto le vi la polla flipé. Podría hacer una descripción detallada, porque en este caso él está protegido con el anonimato, pero paso; me limitaré a decir que Pepe tiene una clara malformación en la polla. Y también seré honesta y diré que dicha malformación no fue ningún tipo de obstáculo para disfrutar muchísimo los dos. 

Lo entendí perfectamente. De ahí, de su traumita, y no de la apariencia de mi coño, venía la necesidad de atacarme como me había atacado. 

Desde entonces, Pepe se ha disculpado mil veces conmigo; ha intentado que quedemos, me ha dicho que le gusto yo entera y mi coño también, pero la verdad es que él a mí no. Y no por un tema de rencor, porque está clarísimo qué fue lo que le empujó a humillarme de semejante manera. Quizá cuando se trabaje los complejos él para asegurarse de no metérselos a la primera que se le ponga delante, quizá entonces, hablemos. 

 

Anónimo

 

Envía tus movidas a [email protected]