Querido diario

Las mentiras que nos intentan colar en los partos del cine

El cine es eso, arte y ficción (al menos en el 90% de las ocasiones). Pero aunque esto lo sabemos, al final lo que nos suele suceder a prácticamente todos es que en mayor o menor medida nos terminamos creyendo (aunque sea en parte) lo que las películas nos cuentan.

Da igual por donde vayan los tiros, estés en la situación que estés siempre saltará alguien con la típica frase: ‘que sí, que lo he visto en una película‘. Premisa irrebatible, que el séptimo arte se ha ido convirtiendo poco a poco en fuente de sabiduría indiscutible. Pues no, queridas y queridos, en el cine se miente más que se habla. Incluso en esas escenas que intentan vendernos como momentazos hiperrealistas, lo más probable es que nos estén dando gato por liebre.

¿O es que nadie ha visto un polvo cinematográfico? Por favor, no hay quien se crea tantísimas mentiras juntas. ¡Qué manera de vendernos humo! Y más allá de ese sexo de película están las escenas en las que hay un parto de por medio. Si nunca habéis vivido en primera persona (o en segunda) todo lo que conlleva dar a luz a un bebé, os voy informando, en el cine se omiten cientos de detalles. Pero es que ya no solo por omisión pecan los directores, sino también en recrear un alumbramiento como un instante corto lleno de gritos, insultos y ni una gotita de sangre.

Por lo tanto, lo habéis acertado, hoy vengo a hablaros de los nacimientos reales vs en la gran pantalla. Preparaos para la auténtica realidad.

Dolor, dolor, dolor hasta gritar

Parir duele, sí, por supuesto. Pero eso de ponerse a dar gritos como si te estuvieran exorcizando es una completa mentira. Puedes quejarte, gruñir de vez en cuando, o pegar un alarido en medio de una contracción… pero esas caras de perro rabioso constantes, ¿de dónde las han sacado? ¿Os imagináis una zona de dilatación en la que veinte madres estuvieran en pleno apogeo? No, durante el parto no se afina tanto la garganta.

Parto de cine

Cómo olvidar esta escena de ‘Lío embarazoso’. Solo faltaban unos espumarajos saliendo por la boca de Katherine Heigl.

Romper aguas y empezar las contracciones

De lo que más me gusta de los nacimientos de cine, esa rotura de bolsa y acto seguido ya ponerse a resoplar porque el bebé llega ya. Es un cachondeo en toda regla. Primero, romper aguas no significa expresamente que nuestro hijo vaya a nacer en pocos minutos y segundo, en muchísimos partos antes sentiremos las contracciones que cualquier otra cosa. En los casos más habituales al notar que hemos roto aguas todavía tendremos tiempo de una ducha, preparar una bolsa y llegar al hospital con el tiempo más que suficiente. Pero se ve que la verdad no vende tanto.

Parto de cine Jennifer

JLo estaba en una boda, ella tan pichi, y en medio de una conga puso el suelo perdido. A los pocos minutos ya había dado a luz no a uno, ¡sino a dos bebés!

Odiar al marido, novio, novia o pareja en general

Yo no consigo entender por qué en casi todos los partos de cine se tiene que dejar a la pareja como un mísero desgraciado que solo está ahí para estorbar. Vivir un parto es algo súper personal, y está claro que cada una decide cómo o con quién quiere pasarlo, pero las que lo hayáis hecho con vuestras parejas estaréis de acuerdo conmigo en que ese momento íntimo de acercarse al instante de conocer a un hijo es precioso. Claro que hay hombres más bocachanclas y puede que con algún detalle se merezcan una mirada de ‘cállate tío que te mato‘, pero de ahí a situarlos siempre en la zona del elemento que sobra… hay un trecho.

Parto de cine

En ‘Nueve Meses’ Hugh Grant se llevó una buena dosis por parte de la buena de Julianne Moore. Es lo que hay, amigo.

Mi parto que sea rapidito, por favor

¿Pero cómo pudiste estar trece horas de parto?‘, ¿y cómo no nos van a preguntar esto alucinandos? Si lo que el cine nos ha vendido es que dar a luz es cuestión de minutos… Aquí muchos se imaginarán a una mujer un día entero pegando gritos, sudando como un pollo, con las piernas sobre los anclajes y, lógico, no comprenderán cómo podemos continuar con vida. Por si no ha quedado claro, parir es un proceso que puede durar muuuuchas horas y se sobrellevan como buenamente podemos. No todas tenemos la suerte de llegar y expulsar, ¡ojalá!

Partos de cine

La magnífica Phoebe dio a luz a ni más ni menos que tres retoñitos en un tiempo record. Si es que ella es única hasta para eso.

Sangre ¿qué es eso?

En el cine se acepta la sangre en asesinatos, peleas, apocalipsis zombie… pero eso de añadir un poquito de ketchup a un parto debe estar vetado. Me encanta ver cómo nace un bebé en la tele: da la sensación de que en lugar de por una vagina haya salido por un túnel de lavado. ¡Qué rubor y cuánta limpieza! Que al que hace el papel de ginecólogo le ponen en las puntitas de los dedos un poquito de rojo por eso de ser más realistas, pero no manchéis nada más que qué asco. A ver, yo no digo que convirtamos todos los partos de la gran pantalla en una escena gore, pero un poquito de respeto, ¿no?

Parto de cine

Vuelvo a mi predilecta ‘Friends’ porque los partos que vivimos en sus capítulos fueron de aúpa. Mirad Emma, recién nacida hace apenas segundos, impoluta ella como un angelico.

El bebé convertido en un hatillo

Menuda manía absurda la de los cineastas que deciden envolver al pobre recién nacido como si fuera una merluza. La madre está ahí, recién parida, deseando abrazar a su retoño, y se lo entregan que parece un rollito de primavera que no se puede ni mover. ¡Qué instante tan pletórico! Ya si eso el piel con piel o la naturalidad, ¿para qué?. Otra mentira para la lista, los bebés cuando nacen (si todo ha ido con normalidad) van directos a los brazos de su madre, a apoyarse en su pecho desnudo y a disfrutar del calor y el olor de su mamá. Mi recomendación es que si dais a luz y la enfermera os entrega a vuestro hijo como si fuera un pepito de ternera, mínimo la castiguéis con la mirada.

Partos de cine

‘Lío embarazoso’, esa película centrada en el embarazo en la que representar un parto natural lo pasaron por alto. Bebé Heigl bien tapado a pocos instantes de nacer. Muy real.

Mi Instagram: @albadelimon

Fotografía de portada

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