Aquí una madre de varias criaturas, con sus clases preparto pertinentes.

Ya lo decía mi madre “¿Para qué vas otra vez si no te van a decir nada nuevo?” Pues por curiosidad la verdad, por ver si con el cambio de matrona cambiaban un poquito las cosas… ¡¡Pero no, oye!! Deben de tener un manual de la buena matrona y lo siguen todas a rajatabla.

No me malinterpretéis, las clases preparto están muy bien, enseñan mucho, resuelven dudas, las matronas que a mí me han tocado eran un cielo, y todo genial. Pero hay un melón que ya es hora de abrir y si tengo que ser yo, allá que voy:

Las clases preparto te preparan para lo único que biológicamente ya estás preparada. 

Ya está… ¡Ya lo he dicho!

Tú vas allí y te empiezan a contar, entre otras cosas, que expulsarás el tapón mucoso, que tendrás contracciones días antes del parto, que puede que rompas aguas o no, que para empujar hay que apretar… bla bla bla…

¿Os cuento un secreto? Eso el cuerpo lo hace solo. En serio, no hace falta ir a clase.

También te cuentan el mecanismo del parto. Que si cuando la dilatación es completa el bebé baja con el canal del parto y entonces cuando corona ya se puede empujar, pero que si no, le ayudan con ventosas o fórceps. Esto no solo lo hace tu cuerpo solito, sino que hay médicos y enfermeras que te asisten.

Vamos, que en las clases preparto te enseñan lo que tú ya haces de forma natural y lo que hacen otros por ti. Estás tú en esos momentos como para decirle a la matrona: “¿Cómo lo ves? ¿Vamos preparando los fórceps?”  “Acuérdate que cuando esté de dilatación completa la criatura va a bajar por el canal eh”

A mí hace años me operaron de un tobillo y nadie me explicó cómo se taladraba un hueso o cómo se hacía la escayola. Y tampoco lo eché en falta la verdad, para pelis de terror ya está Tarantino.

Pero una cosa os digo, ¿no preferirías que os prepararan mejor para lo que viene después? Quiero decir… ¡Si el niño va a salir sí o sí! Déjate de tecnicismos y vamos a aprovechar esas clases para hablar del cambio que supone en el hogar, la salud mental de la madre, los cuidados de un bebé, las ayudas de las que se disponen.

Y sobre todo lo verdaderamente importante:

– Cómo coño cambiar un pañal sin mancharte de mierda.

– Cómo echar a las visitas aun si no han visto a la criatura despierta.

– Cuantas palmaditas son suficientes para cerciorarte de que ya no tiene gases.

– Nociones básicas de malabares con bebé en brazos.

– Cómo lidiar con madres/padres en el parque.

– Ducharse con la cortina abierta sin inundar el baño.

– Y la más importante de todas: Técnicas de relajación para enfrentarse a los “opinadores”.

(No me gustaría acabar sin dar las gracias a todas y cada una de las matronas que han pasado por mis bajos, porque han sido todas un encanto y unas grandes profesionales. Espero que todas las que lean esto, me hayan visto los bajos o no, sepan verlo con el sentido del humor y cariño que yo le he puesto).

MARTA TOLEDO.