Era una monada, las cosas como son. Muy muy monada. Pero no va y nada más empezar el polvo me hace que nos cambiemos de sitio para follar delante del espejo… ¡Para mirarse él mientras follábamos! Y cuando creía que ya no se me podían abrir más lo ojos del shock va y me dice: «Espera un momento», se aleja un poco y coge la gorra que traía puesta, vuelve a la posición de ataque, se vuelve a mirar en el espejo y ¡se pone la gorra! y sin dejar de mirarse dice: «Mucho mejor». No le dejé ni vestirse en cuantito le eché en ese mismo momento claro. Eso sí, la gorra la llevaba puesta cuando salía por la puerta.