En la vida real no te rescata un hombre, verdaderamente quien lo hace es un perro.

Estos seres de luz que entregan su amor incondicional sin pedir nada a cambio, son grandes bendiciones y no los valoramos lo suficiente.

En mi caso, hace casi 14 años, mi perrete llegó para que no me sintiera sola en una relación en la que la otra persona ni siquiera le apetecía admitir que estábamos juntos. Que todo iba a caer por su propio peso era algo que se intuía de lejos. Cuando esto pasó, este individuo no me preguntó en ningún momento si yo estaba bien, pero quería fotos de mi perrhijo y estar al tanto de todas sus nuevas hazañas.

Aproximadamente un año más tarde, vino a mi vida otra persona la cual quedó enamorada de mi cánido, me atrevo a decir que igual yo no le gustaba tanto. Juntos compartieron grandes momentos, donde yo también era partícipe. Aunque me duela, he de admitir que la sinergia que se creaba entre ellos en cada instante era mágica.

Tras muchos años en relación, pasos que se dan delante de un altar y un desenlace muy doloroso, me dijo muy amablemente que yo me podía morir y no se le caería ninguna lágrima, pero estar separo de él era un duelo que le costaría superar.

Y como no hay dos sin tres, hace poco que me ha vuelto a suceder. Conocí de una manera inesperada a una persona que dibujó una sonrisa en mi cara cuando yo pensaba que eso era imposible.

En este caso, ambos teníamos perrete y , sin planificarlo, hicimos una de Los Serrano y formamos familia los cuatro. Como las prisas no son buenas y suplir carencias de relaciones anteriores tampoco, nos hicimos daño gratuitamente hasta el punto que lo mejor ha sido darnos un adiós. La despedida me ha hecho daño, pero su manera de decir “espero ver pronto a L porque se ha convertido en el amor de mi vida” ha hecho que me hundiera un pelín más en la misera en la que estaba sumergida.

Entiendo que adoren a mi pequeño amor de cuatro patas, pero te deja un sabor agridulce el saber que el echarán más de menos a él que a ti. No obstante, igual esto ha pasado porque necesitan un héroe que les mostrara la luz que hizo sombras a la villana que le acompañaba.