Moda

Cosas chachis de llevar lentillas

Que sí, que a priori llevar lentillas puede parecer un rollo. Más que nada porque en la mayoría de los casos usar lentillas implica estar cegata perdía, pero hoy os vengo a descubrir que también hay cosas maravillosas en eso de usar lentillas.

  • Puedes cambiar de color de ojos tantas veces como quieras.

¿Quién no ha querido alguna vez cambiar el color de sus ojos? Yo siempre he soñado con tenerlos negro azabache y ahora con la cosa de usar lentillas tengo la excusa perfecta. Porque antes cambiar de color así porque sí pues como que me daba apuro, peeero ahora no hay quien me gane en eso de estrenar ojos.

Y ¿qué me decís de esas lentillas de fantasía? ¡Qué maravilla! Ay amiga, que hoy me apetecen ojos de gato y mañana los quiero blancos. ¡Qué viva la fantasía!

  • Hay mil monadas para guardar tus lentillas.

Ese momento en el que entras en la típica tienda de chuminás y ves una pared llena, ¡LLENA!, de botecitos para guardar tus lentillas… y no sabes cuál elegir porque todos son preciosos… y para colmo están tan tirados de precio que puedes llevarte varios… Esa sensación sólo la puedes vivir cuando usas lentillas.

No seré yo quien os cree nuevas necesidades,                                       ¿verdad?

  • Puedes ir a la playa o a la piscina a bañarte sin dejar de ver.

Cuando te das cuenta de que no ves una mierda y empiezas a usar gafas el mundo se vuelve un poquito más complicado. Todo correcto mientas las llevas puestas pero llega el momento de quedar con tus colegas para el primer baño del año. Tu vas tan pancha sin darte cuenta de que con las gafas no puedes bañarte. Llegas al sitio y “¡ostras!, ¡cómo podía antes ver sin gafas?”. Te despides de tus amigos y te metes en el agua rodeada de seres cuyas caras eres incapaz de distinguir. ¡Eso con las lentillas no te pasa, amigui! Puedes hacer lo que quieras que vas a seguir viendo el rostro de tus colegas. Ahora bien, ¡no se te ocurra abrir los ojos debajo del agua!

  • Tienes la excusa perfecta para desaparecer en cualquier momento incómodo. “Ay, me molestan las lentillas. Ahora vuelvo”.

Seguro que no soy la primera que utiliza este truco para escabullirme en algún momento tenso o simplemente incómodo. “Uy, es que se me ha movido la lentilla. Voy a ponerla bien, ahora vuelvo”, “creo que se me ha metido algo entre el ojo y la lentilla, ahora vuelvo”, “tengo el ojo seco por las lentillas, ahora vuelvo”, “tengo lentillas, ahora vuelvo”… Ya lo de volver o no es cosa tuya, pero el momento de pausa lo tienes. Hoy en día hay mil inventos para mantener tu ojo hidratado y cómodo mientras usas lentillas, ¡y sólo tú lo sabes!

  • Has desarrollado el súper poder de tocarte el ojo.

¿Cuántas veces has escuchado eso de “¡Uy yo sería incapaz de usar lentillas, se me cierra el ojo al ver el dedo venir”? Y tu ya eres experta en rebuscar cosas en tu ojo sin sentir lo más mínimo. Es más, te encanta alardear de tu habilidad delante de todo aquel que te suelta esta frase. Te chupas el dedo y ¡ale, a tocar el ojo! (Mátenme aquí todos los oculistas del mundo, pero sepan ustedes que las personas con lentillas hacemos eso).

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