Este reto parece una chorrada pero no lo es tanto. Cuando las loversizers hablábamos de hacer algún reto semanal, el mío de vestirme una semana entera sin ninguna prenda de color negro, ni gris, parecía baladí. Es un reto facilongo. Pero en mi caso no era tanto, porque mirando mi armario tengo una barbaridad de prendas de color negro o gris. El gris-negro es mi color favorito del mundo. Tampoco es que vaya siempre vestida de black total look, pero casi siempre llevo alguna prenda en tonalidades oscuras para contrarrestar. Me puedo poner una falda roja, pero lo más probable es que en la parte de arriba opte por camiseta negra.

En fin, que no era consciente hasta que no me puse manos a la obra, de lo complicado que era prescindir de mi adorado negro durante una semana entera, con sus días y sus noches. De hecho, estoy convencida de que si hubiera intentado este reto en invierno hubiera sido materialmente imposible ejecutarlo.

Pero al plantearlo en veranito, tenía material de fondo de armario para salir victoriosa. Llevo varias temporadas sumando a mi armario prendas de color. Darle más color a mis looks se ha convertido en un reto personal.

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DÍA 1. Empiezo la semana de subidón total, esto está chupao. Me planto mi súper falda fucsia que aunque parezca un capote de torero, me vuelve loca. Como veréis soy muy fan de las faldas midi. La combino con un crop top azul con lunarcitos blancos. A los pies mis Vans favoritas de flores. Me siento estupenda. Las adolescentes miran mi falda como si no supieran que hay vida más allá de los mini shorts.

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NOTA: Como casi toda la ropa es de otras temporadas os voy a dejar links a prendas similares, para todas las tallas, por si os mola el rollo y os inspiráis ;)

Falda de Asos rosa de hace dos temporada (similar para todas las tallas aquí aquí), top de H&M viejo (similar aquí aquí aquí aquí)

DÍA 2. Sigo apostando por las faldas. Basta decir que en verano soy incapaz de enfundarme en unos pantalones, así que las faldas y vestidos son mis aliados hasta otoño. Esta falda amarilla es súper llamativa, pero me encanta porque tiene mogollón de caída y es súper fresquita. Me la he puesto otras veces con camiseta negra, pero hoy decido combinarla con camiseta cortita a rayas flúor rosa y gris clarito (este gris vale, no?). A los pies sandalias amarillas flúor.  A tope de color. La verdad es que me siento un poco semáforo andante. Me fijo en la gente del metro y casi todo el mundo va vestido en las mismas tonalidades beige, blanco o negro. Poco color. Me siento la chica más alegre de la Línea 6. Voy a una reunión y una chica me dice que se ha fijado en mí nada más entrar y que le encanta como voy. Está claro que llama la atención.

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Falda de Asos vieja (similar aquí aquí aquí aquí) y camiseta de H&M vieja (similar aquí aquí aquí aquí aquí ) y sandalias de Bershka de hace mil años (similar aquí aquí aquí)

DÍA 3. Hoy me apetecería ponerme un vestidito negro, pero me coloco este vestido de a tope de floripondios que me compré en H&M hace mil años de súper rebajas. No me convencía mucho el estampado, pero estaba regalado, era mi talla y me lo llevé. Tengo la sensación que tanta mezcla de color no me favorece demasiado pero tiro para adelante. En el trabajo me vuelven  a decir que les encanta el vestido. Me estoy empezando a convencer de que los colores dan buen rollo a la gente.

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Perdonad por la cama sin hacer y las estrellas secundarias <3

Vestido de H&M viejo (similar aquí aquí aquí aquí)

DÍA 4. Me quedo sin recursos y me pongo un pichi vaquero con el mismo crop top de lunares del lunes.  A los pies otras Vans ideales con estampado azteca que me compré en Venta Privé por 20€. No arriesgo en cuanto a color. Paso desapercibida. No hay comentarios de ningún tipo.

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Pichi de Pull & Bear viejo (similar todas las tallas aquí aquí)

DÍA 5. Es viernes y me levanto con fuerza. Me pongo una falda verde botella que tengo también de H&M y la combino con otro crop top azteca de la colección Coachella de H&M del año pasado, con mis sandalias amarillas. A tope de power. Me siento poderosa. Look 10. Nada más llegar al curro una compi me dice que le flipa mi look de pies a cabeza y otras dos me dicen  que les encanta mi falda y les encanta mi top. En fin, está claro, el color nos da fuerza, nos hace más guapos y atrapa las miradas.

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Falda de H&M vieja (similar aquí aquí aquí) y Top de H&M (similar aquí aquí aquí)

DÍA 6. Toca jornada piscinera con los enanos. Short vaquero, camiseta tirantes blanca y kimono de color azul. Ni fú ni fa.

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Short H&M viejo (similar aquí aquí), camiseta Zara básica (similar aquí), kimono de Women Secret (similar aquí), sandalias joya Asos (están de rebajas aquí + similar aquí)

DÍA 7. Me voy a ir con mi chico a cenar y echo todo la carne en el asador. Vestidazo fucsia para rematar el reto. Me planto floripondios del H&M en el pelo y parezco que voy de boda. Siento que la gente me mira como si no hubiera visto un vestido fucsia en su vida. Mi chico me dice que estoy preciosa. Lo estoy.

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Vestido de Karen Millen que me compré en las Rozas Village de rebajas hace varias años (similar aquí aquí aquí aquí  ), sandalias azules (similar aquí, aquí)

CONCLUSIONES

  • El negro es maravilloso. Es un color elegante, que me hace sentir segura y en mi zona de confort.
  • Los colores son mucho más arriesgados, pero siento que el que no arriesga no gana.
  • Vestirme de color me convierte inmediatamente en objeto de atención. Hay que estar preparado para ello.
  • No ha sido tan complicado combinar colores sin parecer Agatha Ruiz de la Prada.
  • He descubierto que los colores iluminan, me suben la moral automáticamente, me llenan de energía positiva y buen rollo.
  • Te vuelves más atractiva para la gente.
  • Siento la necesidad de decirle a todo el mundo que se vista con más color.

¿Qué os parece? ¿Creéis en el poder de los colores? ¿Serías capaz de prescindir del negro? Yo tengo claro que jamás renunciaré a mi negro querido y a mi adorado gris, pero sin duda a partir de ahora los colores van a tener mucho más protagonismo en  mi armario.