Sin Raffaela no hay fiesta y ver una película donde la banda sonora son sus mejores canciones, supone un festivalote en cualquier sala de cine en tiempos de COVID.

Os pongo en situación: autocine, chuches y un musical. ¿Se puede mejorar? A simple vista parece que no, pero si le sumas una comedia divertidísima con temazos que todas hemos bailado sin control en cualquier boda de primas o tíos cuando éramos pequeñas, mejor que mejor. Ahora de mayores nos puede dar vergüenza admitir que entre nuestra lista de reproducción está Caliente caliente, Para hacer bien el amor hay que venir al sur, Una mujer en el armario o Rumore, rumore.

El elenco de actores es inmejorable. He de decir que no conocía mucho a dos de los protagonistas, Ingrid García-Jonsson y Fernado Guallar, pero me quedé contenta con su forma fresca de interpretar a estos personajes de principios de los 70 que viven en medio de una nueva etapa que estaba surgiendo en los últimos años de vida de Franco y se debaten entre lo correcto y lo que realmente quieres hacer con tu vida.

Hay otros actores desternillantes, como el papel que realiza Fernando Tejero, pero hay que destacar el de una de las actrices. Este es el caso del personaje que encarna Verónica Echegui. Está mal que lo diga, pero sin ella esta peli sería más aburrida. Esto me sorprendió sobreramente porque nunca la había visto en una tesitura tan cómica, pero mira, me encantó.

Cabe añadir que Natalia Millán también está increíble, pero es cierto que me hubiera gustado ver más en escena a esta grande de la interpretación.

La selección de canciones es perfecta, aunque algún temazo me faltó, pero no se puede pedir todo el repertorio.

La magia de todo esto reside en que alguien vio la necesidad de que llegara a las nuevas generaciones estas canciones que siempre alegran a cualquiera, porque ser millenial y no conocer a Raffaela Carrà debe ser penado por la ley.

La historia en sí es correcta y bastante original, pero destaca que con tan poco hagan un musical tan sorprendente. Debemos admitir que el cine musical en España no destaca mucho, no porque sea malo, sino porque no hay muchos ejemplos y menos en los últimos 10 años, por eso era necesario algo así.

Voy a admitir algo, no soy nada objetiva con esta película. Desde pequeña siempre he querido disfrazarme de Raffaela Carrà y todavía no lo he conseguido, por lo que este sábado poder desfogarme bailando sin parar, me ha sentado de maravilla, por eso te recomiendo que eches un vistazo a esta peli si quieres pasar un ratito divertido que te sirva para desconectar.

Esta diva italiana de los 70, nos ha brindado grandes momentos y hitazos y se merece un tributo como este. ¡No te la pierdas!