Hace bastante tiempo que ni piensas en él, sabes que te marcó, que probablemente hubo un antes y un después de esa relación que tuvisteis, pero que, finalmente terminó por unas cosas o por otras, dejándote con el corazón roto en mil cachitos.

Fue doloroso, cierto, pero ya te sientes recuperada de todo aquello. De vez en cuando su nombre o su recuerdo se pasa por tu mente sin pena ni gloria, pero ya no te da un vuelco el corazón con solo nombrarlo.

Y de repente, un día, sin venir a cuento, ahí lo tienes, su mensajito:

“Te echo de menos” “Pienso en ti constantemente”

Y es cuando se te para por un segundo la respiración, el corazón, incluso jurarías que te ha dejado de circular la sangre por todo el cuerpo.

Lo vuelves a leer una y otra vez, ubicando su nombre en tu teléfono con aquel mensaje por el que habrías dado todo hace tanto tiempo.

Pero te preguntas ¿ahora a santo de qué?

Porque sabes a ciencia cierta que él tiene pareja, porque vive en otro país, porque todo aquello que os impedía estar juntos sigue estando ahí, por tanto no ha cambiado absolutamente nada, y él lo sabe.

¿Entonces, por qué siente la necesidad de decirte que te echa de menos?

Sinceramente, cuando alguien decide reaparecer en la vida de una persona para decirle que la extraña de alguna manera, pero sabe que no le puede dar lo que quiere o se merece, hacer este tipo de cosas solo se basan en puro egoísmo.

Y te hace pensar que realmente esto no tiene nada que ver contigo, porque no le importa volver a ilusionarte o poner tu mundo patas arriba, simplemente porque se veía en la “necesidad” de soltar aquello que le estaba pasando.

Es egoísta, porque no tiene intención de nada más.

No tiene intención de cambiar o hacer algo para que lo vuestro vuelva a funcionar, ni se lo plantea, simplemente es una forma nueva de llamar la atención, de recordarte que ahí sigue por si en algún momento decide volver a ti, porque a él le venga bien.

Y desde luego ahora no lo hace porque quiera volver, lo hace por sentirse otra vez en el juego, sin importante las consecuencias que tenga para ti.

Ante este tipo de situaciones sé que te entrarán mil dudas, que querrás creerte a toda costa que él ha cambiado o que la situación por fin es la adecuada para estar juntos, pero en el fondo sabes que no es así.

Por tanto, no tengas miedo a ponerle limites, no tengas miedo a cerrarle a cal y canto tu corazón porque ya en otro momento hizo de las suyas y esto no es diferente al resto.

Y recuerda que el amor es no hacer algo que dañe al otro, es decir, amar es que, aunque te eche de menos, si no te puedo dar lo que te mereces y necesitas, no te daré falsas esperanzas, aunque en el fondo de mi corazón me acuerde de ti.

Porque prefiero verte feliz, aunque sea sin mí.

Aida Vallés psicóloga especializada en sexología y terapia de pareja

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