Cultura

Opinión: me he enganchado a ‘La víctima número ocho’ de Netflix

 

Suelo hacer bastante caso a las recomendaciones de Netflix. El ojo que todo lo ve es sabio y no suele equivocarse a la hora de recomendarme algo en base a lo que ya he visto antes, así que no dudé ni un segundo y me puse ver La víctima número ocho, una serie que coincidía con mis preferencias y gustos. A mí, ladies, me gustan los tiros, los asesinos, los crímenes por resolver y esas cosas que te hacen escapar un poco del día a día porque en mi pueblo ya os digo yo que no pasa nada interesante. 

¿De qué va ‘La víctima número 8’?

La cosa arranca con un atentado terrorista en la ciudad de Bilbao. Aunque lo parezca, no es un spoiler, ¡es el primer capítulo! La cuestión es que un loco con una furgoneta ha arrollado a varios peatones. Si os digo que yo estuve en Barcelona en 17 de agosto, entenderéis que mi curiosidad se multiplicara por mil al leer la sinopsis, y por diez mil al empezar a verla. Sigo, que me lío. Hay ocho víctimas del atentado, y por el título de la serie, ya podéis intuir que la número ocho es alguien muy especial que marcará toda la historia. Del atentado culpan a Omar, un chaval de ascendencia marroquí, pero su novia Edurne está empeñada en su inocencia y defenderá a su chico a capa y espada hasta el punto de jugarse la vida.

La trama es muy cañera y los personajes dan mucho juego. Hay un lío de cagarse y lo que a priori parece un atentado resulta ser algo aún más turbio. ¿Puede haber algo más turbio que un atentado? Aunque cueste de imaginar, ya os digo yo que sí… A lo largo de la serie veremos, amor y desamor, odio, contiendas familiares, cuernos, tiros… 

El reparto cuenta con actores de primer nivel como Marcial Álvarez, a quien igual recordáis de El comisario o Bandolera; Veronika Moral, de Amar en tiempos revueltos; Iñaki Ardanaz, visto recientemente en la película Tiempo después; Khaled Kouka, visto en El niño… A pesar de contar con un buen reparto, las actuaciones son un poco irregulares. Mención especial para Farah Hamed, quien se pone en el papel de Adila, la madre de Omar. Ella, igual que Edurne creerán en Omar más allá de las pruebas y de lo que la policía diga; una madre coraje en estado puro y una mujer valiente y con valores. La guinda del pastel la ponen María de Nati, que interpreta a Edurne, y César Mateo, quien interpreta a Omar Jamal, el “terrorista”. Ambos desprenden seguridad y arrojo, y el personaje les viene como anillo al dedo. Sin duda nos hacen empatizar con sus personajes y sumergirnos en la trama desde el minuto uno. 

Creo que a lo largo de la serie se ponen sobre la mesa temas como el racismo y el daño que ha hecho el terrorismo yihadista a los musulmanes de nuestro país y el miedo que ha provocado el hecho de pensar que tu vecino pueda ser un terrorista. Por otro lado, creo que hay un gran debate de fondo: la integración. ¿Cuándo se ha integrado por completo una persona que viene de otro país? ¿Es más difícil para los marroquíes que para otros inmigrantes? Me he hecho estas y otras preguntas a lo largo del visionado la serie. De lo que no he duda es del amor, porque el amor puede con todo.  

Si aún os faltan razones para verla, os diré que el final no es ni mucho menos lo esperado. Sorprende. ¡Y dejo de escribir porque todavía se me escapará algún spoiler!

Lo mejor

La trama es dinámica, humana y atrapa. A pesar del bajo presupuesto, el resultado es muy bueno. 

Lo peor

Hay alguna escena cómica que corta un poco el rollo.

 

Aida Montoya

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