Desde siempre he sido gorda. Si es que hasta nací gorda. 4,600kg, tuvieron que hacerle una cesárea a mi madre. Me pasé mi infancia y juventud con mínimo 3 tallas más que cualquiera de mis amigas. 

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Cuando me independicé decidí que ya era suficiente. Quise hacerlo bien e ir a un especialista. Cuando llegué, “la endocrina” sin ni siquiera saludarme, me indicó que me subiese a la pesa. Solo le escuchaba bufidos. “No puedes tener 25 años y pesar casi 150kg”. “No, por eso estoy aquí” le contesté. Comenzó a teclear y me imprimió varios documentos. 

Documento 1: pastillas chupagrasa. 1 antes del desayuno, 1 antes de la comida y 1 antes de la cena. Advertía que cagaría un aceite naranja después de cada comida, eso sería la grasa que había absorbido de los alimentos. 

Documento 2: pluma adelgazante, también llamado Ozempic. Indicaba los giros de la pluma que tenía que darle y cuando pincharme. 

Documento 3: sustitutivos. Recomendaba varios pero en el apartado de Herbalife también había puesto el contacto de a quién comprárselo. Me aseguraba que era el mejor sustitutivo que podría comprar y el contacto que me daba era de “una profesional del sector”. 

Documento 4: como comer. El famoso plato de Hardvard. Sin cantidades, sin recetario, sin menú. Solo una breve indicación de como dividir el plato.

Pagué la consulta, -150€ para 4 folios y varios insultos sutiles. 

 

Al salir de la consulta fui directamente a la farmacia. -45€ de las pastillas. No pude pagar las plumas de Ozempic porque eran casi 400€ . Volví a la consulta y me permitieron volver a entrar un momento entre paciente y paciente. Le expliqué lo ocurrido, yo no sabía que serían más de 400€ al mes (una caja era para 3 semanas). Me miró de arriba hacia abajo y esbozó una sonrisa “tú sabrás cuales son tus prioridades, pero si no lo haces habrás venido aquí para nada”. O compraba las dichosas plumas o pagaba el alquiler. “Tu sabrás” volvió a repetir. Y me fui. 

Volví por la farmacia y devolví las pastillas. Me preguntaron por qué, ya que el ticket marcaba que las había comprado hace menos de 1h. Les comenté lo sucedido y se miraron entre ellos. No es la primera vez que les pasaba y habían puesto en conocimiento al colegio oficial de medicina, ya que sospechaban que no tenía ningún tipo de formación en medicina ni en nutrición, sino que era una coach que consiguió trabajar en una clínica privada con certificados falsos. 

Decidí que había escuchado suficiente. Esa misma semana busqué un nutricionista con buenas valoraciones que sí me asesoró y no me juzgó. Me recomendó empezar por el cambio de alimentación, aumentar los pasos diarios y posteriormente realizar más ejercicios de fuerza. 

A día de hoy han pasado 6 meses y llevo perdidos casi 35kg, únicamente cambiando como y cuando me alimento, caminando 15.000 pasos diarios y haciendo ejercicios de fuerza 3 veces por semana.

 

anónimo

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