No son muchas las películas cuya protagonista tiene un cuerpo no normativo, y menos las que no centran la conversación en el cuerpo, el físico.
Hoy traigo una película muy poco conocida que puedes encontrar en Filmin, cuya protagonista tiene un físico oversize pero cuya trama no gira alrededor de eso.
Bagdad café, 1987, es un exquisito y a la vez peculiar manifiesto feminista sobre la sororidad de dos mujeres en un momento de necesidad. Lo que les lleva a empoderarse desde su autoconocimiento y salir de ellas, abriendo al mundo más allá de unas relaciones que las minimizan.
La protagonista es una mujer gorda, pero en la película no se alardea de su físico; de hecho, ese ni se produce. El cambio de la protagonista es interno, su viaje en ese motel en mitad del desierto es un viaje interior a través de su bondad. Porque uno de los gratos mensajes que lleva esta magnífica película es ese: la transformación a través de la luz que tenemos y de cómo no nos debemos dejar eclipsar por las voces —en este caso de sus parejas— que las tratan de minimizar.
Su mensaje de sororidad y feminismo, en cierto punto, podría decirse que convive más con el pensamiento actual que con los años ochenta, tratando temas como la salud mental, la autoestima y la toxicidad en las relaciones.
Además, no hay que olvidar una banda sonora con una canción principal que se vuelve canto de la película:
