Querido diario

Por qué deberían resbalarte los comentarios bien/malintencionados sobre tu físico

¡Ay chicas! Hay tantas razones por las que deberíamos usar la poca o mucha grasa que tenemos en nuestros culetes (sustituir culetes por la parte del cuerpo en la que más grasa tengas) para que esos comentarios resbalasen bien bien. Y es tan importante que todas las tengamos cristalinas para que nadie pueda hacer pupitas a nuestra autoestima.

Pues sí, porque cuando coges unos kilos no falla la vecina de arriba/abajo/al lado que al cruzártela en el portal te escupe: “Oye nena, qué gorda te has puesto con lo guapa que estabas antes”. Gracias zorra, no me había dado cuenta.

Pero como eres una chica educada te callas y sigues (error). Lo jodido del comentario no es el comentario, si no que se creen que te están haciendo un favor llamándote ex guapa actual ballena para que tú pienses que podrías seguir siendo una súper belleza pero no lo eres porque no te da la gana.  Vale, pues igual que con el gorderío, este mega favor de decirte cómo de it-girl podrías ser pero no, te lo pueden hacer con a ropa, con tu nuevo color de pelo después de que llevas 6 meses decidiéndote, con tus tatuajes, y ¡cómo no! Si en vez engordar, has adelgazado es que “Chica, si sigues adelgazando no te vamos a ver”. Aiba la hostia… (sí, soy vasca) cuántos Ángeles de la Guarda hay y no nos habíamos dado cuenta. Cuánta solidaridad y amor, gente sin más quehaceres en la vida que joder al resto con sus buenas intenciones… Ya que no podemos coger el comentario y metérselo por el cucu pues no nos queda otra que aprender a que nos den igual. Ya no hay opción de que te entre por un oído y te salga por el otro, no. No debe ni entrar, directamente debe rebotar en la cara de su remitente. Puedes hacer como que no lo has oído, o contestar un buen zasca con tu mejores cara y sonrisa.

zasca

Antes que la altura, que el peso, que la ropa, que el tatuaje, que el no tatuaje, que los granos, que las gafas, que los brackets, que las cicatrices, que todas las cosas que a los demás les puedan parecer que afean tu cuerpo, antes que todas estas palabras y que toda la mierda que las lenguas viperinas sueltan estas TÚ. Y “el TÚ” lo forman tus virtudes, esos rasgos que hacen que la gente te quiera y te valore; lo forman tus defectos, las razones por las que a veces te estrujarían pero no lo hacen porque son más grandes tus cosas buenas; lo forman tu sabiduría, tu ambición, tus ganas, tu fuerza, tu capacidad…  

Si dejas que esos comentarios entren en ti y te vayan minando poco a poco conseguirás que solo unas palabras sean más importantes que lo que tú eres en realidad. Así que ya sabes: Corre a un espejo, mírate, valórate, repítete en voz alta a ti misma que siempre serás todo lo guapa que tú quieras ser, todo lo alta que tú te veas, y que si ante tus ojos estás bien, lo estás y no hay más que hablar. Pero si no te ves bien, trabaja por cambiar aquello que no te guste siempre sin dejar que palabras ajenas te hagan daño.

Y ya que estarás en el espejo, decide de dónde vas a sacar grasa para darles un buen tobogán a esos comentarios. ☺

 

Irene M. Alonso

 

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