En el anterior post no comenté porque estaba viendo la que se os venía encima y no quería sumar más agonía…
Estas cosas siempre terminan igual: con la víctima cambiando de centro y todos mirando para otro lado… Sobre el papel: protocolos, informes, denuncias,… Mierdas todo y «yo no sabía nada», «está exagerando»,… No conozco un solo caso (de los que yo conozco) en que se haya protegido a la víctima!
Lo que sí haría es ir al pediatra tras cada agresión y que haga parte de lesiones, cita con sicólogo para que os ayude y haga su informe y con todo eso tratar de darles un susto a directora y tutora porque de susto no va a pasar!
Ánimo, no os enfrentéis con los padres de Santiago porque ya veis de qué palo van y aún tienen más que decir (es la historia de siempre).