Claramente el problema no lo tienes tú. No dejes que mine más tu autoestima. No son los dientes, porque también se queja del sudor, de los pies… vamos, que debería ir él a mirárselo. Yo le daría la vuelta a la situación y empezaría a marcarle eso de lo que se queja en los demás: quéjate de su olor a pies, de su sudor, etc. Pero sobre todo, sal de ahí cuanto antes. Esa relación no puede hacerte feliz a largo plazo: sin besos, sin gestos de cariño, caminando de puntillas y cambiando tus hábitos para que el señor esté a gusto. Qué ha cambiado él por ti? Ánimo. No te mereces que te traten así. En este punto al que te ha hecho llegar es posible que necesites ayuda de un psicólogo para restaurar lo dañado, pero una vez que salgas de esa relación tóxica todo irá a mejor.