Lo primero de todo Lucía, gracias por tu valentía y por contarlo.
Yo si te digo la verdad, me lo olía desde hace tiempo. Es que no falla, son siempre los que van de guays y de defensores de los derechos de las mujeres los peores. Pero ha sido así toda la vida además: cuantas más lecciones de moral, más guarros.
Por lo que escribes, parece que no has dejado que esto afecte tu vida, haces bien en no darle importancia a este como tu dices, «monstruo».