Hola a todas,
Lo primero que diré es que estoy utilizando un nombre ficticio, no estoy preparada para revelar mi identidad al público por las consecuencias sentimentales, personales y laborales que esto pueda acarrear.
Escribo aquí porque ha sido mi foro de confianza para muchos otros temas (sobretodo los que tienen que ver con la autoestima e imagen propia) y me he visto con fuerzas para compartir este testimonio al fin.
Como sabréis, se han filtrado a la prensa estos últimos días los testimonios de varias mujeres valientes sobre un personaje publico español relacionado con las altas esferas de la política. Bien, prefiero también no nombrarle por su nombre directamente porque para mi es duro; me dirigiré a él como «El monstruo de Lavapiés», ya que para mi no merece otro calificativo este personaje.
Me gustaría contar la historia de un encuentro que tuve hace unos 7 años con esta persona, allá por 2017.
Era una noche de octubre de 2017, y había asistido a una fiesta en un edificio del centro de Madrid. Mi amigo, que trabajaba en una asociación próxima a Podemos, me había convencido de ir. Recuerdo que al entrar, el ambiente era de risas y conversaciones animadas. Me sentía un poco fuera de lugar, pero la curiosidad me ganó.
Al poco tiempo, lo vi. Nunca me pareció nada espectacular fisicamente, le había visto en TV mil veces… pero es cierto que tenía mucha gente alrededor y un aura de tipo interesante.
En un momento, se acercó a mí. Al principio, la conversación fue amable y de temas políticos que a ambos parecían interesarnos, pero rápidamente se volvió muy personal. Comenzó a hacer preguntas que me hacían sentir expuesta. Soltaba comentarios del tipo “Siempre me han fascinado las mujeres con carácter” y yo notaba además como se iba acercando poco a poco y se iba poniendo «tocón». Todo sea dicho, yo iba un poco perjudicada por el alcohol, y él no creo pero que hubiera tomado alcohol solamente, ya me entendéis…
En ese instante, me sentí atrapada. Intenté mantener la conversación en un tono ligero, pero él parecía disfrutar de tenerme a su merced. Luego, me hizo una propuesta: vernos en privado en una habitación de aquella casa (que pertenecía a alguien del mundo de la TV y era bastante grande).
En lugar de rechazarlo, acepté. No sé si por curiosidad o porque no quería que pensara que tenía miedo.
Subimos las escaleras hacia una habitación apartada, una especie de cuarto de invitados. Yo la verdad que me sentía un poco impactada por su persona ya que era bastante famoso por aquel entonces y yo le admiraba (políticamente), debí haberle parado los pies antes pero no pude, era una sensación surrealista y todo pasó muy rápido.
En aquel cuarto empezó a subir todo mucho de tono. Cerró la puerta tras de sí y se me lanzó al instante, me empezó a preguntar si me gustaban los juegos de rol en la cama y si me dejaría hacer ciertas cosas (todas violentas, no las relataré). El tipo estaba desatado y obviamente embriagado e intoxicado. Me hizo sentir muy incómoda, pero la linea roja fue un momento en el que me planteó que le dejara esnifar cierta sustancia sobre mi cuerpo. Me pareció una propuesta francamente repugnante.
Salí del aquel cuarto sin mediar palabra. Volví a la fiesta inmediatamente y le dije a mi amigo que nos fuéramos cuanto antes, como me vio nerviosa, nos fuimos al momento. Se lo conté y me dijo: Si, tiene fama de ello… Por desgracia, mi amigo también intentó quitarle hierro al asunto dado lo mucho que admiraba a este tipo.
He de decir que casi que se me había olvidado este episodio, yo creo que por auto-protección y salud mental había optado por no re-visitarlo ni pensar en ello. Esta semana he aprendido que muchas mujeres han vivido experiencias similares con el mismo monstruo, y era hora de hablar. Por eso escribo esto, para darme voz y para que otras sepan que no están solas. El «monstruo de Lavapiés» aunque siga siendo un hombre libre, me temo que lo va a tener mucho más difícil para seguir haciendo lo mismo que ha venido haciendo hasta ahora.
Simplemente, un granito de arena para acabar con este personaje.