Es decir, que te e contraste con un político baboso drogado en una fiesta, te invitó a ir a un cuarto aislado, a lo que tú accediste por admiración, una vez allí se puso en plan 50 sombras de Grey proponiéndote juegos sexuales que tú consideraste inadmisibles y te fuiste. ¿Es eso?
Es un baboso, un gilipollas y tal vez drogadicto, pero no veo que sea un monstruo. Cuando la situación dejó de gustarte, abandonaste el lugar sin mayores consecuencias. No sé si estoy muy espesa, pero no veo en qué momento dejó de haber consentimiento. Ese tipo no se diferencia mucho de las decenas de garrulos que abundan en las discotecas (que son legión en RRSS y apps de ligue), si hubiera que encarcelarlos a todos no daríamos abasto construyendo cárceles.