¡Qué fuerte!
Le ha tocado la lotería contigo.
Niña, que estás pagando la hipoteca de una casa que jamás será para ti. Si os separais te verás en la calle y sin tener donde vivir. Y hasta le pagas los muebles. Parale los pies. Incluso te convendría iros los dos de alquiler o por lo menos tú, por lo menos todo lo que comprases sería para ti y TUYO.