Díselo. Y si te dice que te vayas de casa pues no te vas. Que se vaya ella.
A partir de ahora eres un personaje de «hermano mayor». Cuando te sientas presionada y atacada le armas un pollo como una barriobajera hasta que no piense «mejor no le digo nada que como se pone». Y ya.
Tu madre es una zorra. Así de claro.