Ánimo. Yo dejé hace un año mi plaza como profesora de secundaria para ser autónoma… y por fin soy feliz.
Cuatro años aguanté, y eso que entré muy ilusionada a dar una asignatura que es mi pasión (plástica)
Me desgastaron hasta los huesos. Ahora todo el amor que derrochaba en esos delincuentes me lo doy a mi misma y ne lo guardo para cuando tenga mis propios hijos.
Te recomiendo encarecidamente que cierres un pelín las compuertas de tu corazón y te pongas también límites a tí misma si no quieres acabar hecha un trapo. Suerte