Vamos a llamar a una a la Cuentacuentos y a la otra la Bomba.
La Bomba encarna el síndrome de la niña buena. Le cuesta poner límites, tiene cara de niña, te da confianza, es buen oyente y consejera, por lo que es el basurero de toooodo el santo mundo.
Es muy educada y dice las cosas bien, pero como dice ella, a veces la gente no quiere entender y es cuando explota.
Le corta a muchas amigas con sus problemas y estás se enfadan con ella cuando les pone límites, por lo que esta vive en bucle.
La Cuentacuentos es narcisa. A mí no me molesta pero su ansia de casito si pasas mucho tiempo con ella puede hacer bola. Nunca se cansa.
Ellas dos se llevan muy bien y se entienden pero la una consume a la otra con sus dramas. A mí no me cuenta nada porque no le doy esa confianza, ya que a mí sus historias de alcoba no me interesan y menos que me esté reenviando audios y capturas de tíos y de sus amigas, paso.
La bomba ha dicho muchas veces que bajar y estar todo el día escuchando lo mismo y ella no poder hablar, pasa. Entonces la cuentacuentos la deja hablar y le pregunta si ya acabó y si puede hablar ella.
Yo entiendo a la una y entiendo a la otra….
Hoy he hablado con ella y me ha dicho que no está mal, está cansada de la cuentacuentos que la agota con su día a día, que ahora necesita desconectar un poco y ya está. Y que respecto a estar en su casa que un día no le importa, pero que ella quiere estar con más gente, hablar chorradas y vivir sus cosas y no estar sentada oyendo lo mismo siempre, que para eso se va a ver a su abuela.
Creo que acaba mal…