Yo estuve en la misma situación que tu, tras aprobar una oposición me tuve que marchar, incluso más cerca, estaba a dos horas y media de coche y me supuso un proceso muy complicado. De hecho mi gente cercana lo notó mucho, los meses antes de irme me lo decían, estaba irascible, con mucho agobio, con un cabreo importante con el mundo.
Al menos en mi caso, visto con perspectiva casi 4 años después fue un proceso al que tengo cosas que agradecerle. Me vino bien el tomar algo de distancia y aprendí mucho del lugar de trabajo y de la gente que conocí.
Después de dos años y medio (hace uno y poco) conseguí trasladarme a mí ciudad y ahora la valoro y disfruto mucho más.
No sé si te servirá de consejo, pero la conclusión a la que llegué cuando conseguí resignarme a la situación es que tenía que centrarme en tres cosas:
– Disfrutar y aprender del nuevo lugar y la nueva situación todo lo posible.
– Disfrutar de los reencuentros con mi gente porque echarse de menos también tiene sus cosas buenas.
– Centrarme en conocer a fondo los procedimientos o posibilidades de trasladar mi plaza a mí ciudad y hacer todo lo posible por estar lo mejor situado para ello (si es posible ganar puntos por formación, intentar conocer gente que ya lo haya hecho, pedir comisiones de servicio, etc.)
Para esto último infórmate bien por tu cuenta buscando los decretos, ordenes, etc. donde se regule, con sindicatos o con los organismos (dirección general, Consejería, etc.) encargados de ello, llama por teléfono, manda mails y da mucho la turra. Te digo eso porque, al menos en mi caso encontré mucha gente que llevaba muchos años trabajando en la administración que me dijo muchas cosas erróneas que me hicieron perder mucho el tiempo y que me lo pintaban como algo más difícil de lo que realmente era.
Siento la parrafada y espero que algo de ello te sirva. Un abrazo