Aquí otra que en los últimos años se ha hecho un máster en poner límites. Dicen que quien se rebota porque le pones un límite es porque antes se estaba aprovechando de la falta de éste y me parece que tiene sentido. Con lo cual los límites te «limpian» en el terreno pero obviamente también te dejan más sola. Es el precio a pagar por dejar de sentir que se aprovechan de ti. Pensad en qué os vale más la pena. Yo lo tengo claro.