Díselo, pero ya!! Ni cortar el rollo, ni hostias!! O mejor todavía, no esperes estar en el meollo. La próxima vez que le veas, le dices claramente no quiero que vuelvas a hacerme eso porque no me gusta. Y punto. Y si se lo toma a mal es que es un tremendo gilipollas y no te merece la pena. Hasta cuando vamos a seguir las mujeres aguantando de todo con tal de agradar y complacer?? Tanto hablar de feminismo, parece que poco está calando.