Si hay confianza pa jugar con las cositas de mear, tiene que haber confianza para decir lo que te gusta y lo que no. Que la primera vez te da apuro, vale, la segunda… Bueno… La tercera… Que él no sabe que no te gusta y que te corta el rollo!! Que no nos leen la mente!! En serio, si no sé lo quieres decir en medio del polvo (que si se le corta el rollo a él, pues ya ves tú, si total tú ya no estás a gusto), se lo dices después. No es ningún drama. «Mira Paquito, esto de que me empujes la cabeza para que te la coma, a mí no me gusta. Ya te la como yo cuando me apetezca. O pregúntame si me apetece, o díme que te apetece que te la coma, y yo ya veré…» Que hablando se entiende la gente. Y si no lo entiende, pues es su problema, ahí si, por qué si lo sigue haciendo después de decírselo, yo lo mandaba a pastar bien rapidito. Ánimo! Suerte! Y hablad más joer, que lo peor que puede pasar es que no piense como tú y se busque a otra, que tampoco sería un drama.