Habla con abogados, no por el tema del dinero sino para establecer un régimen de visitas estable al que acogerte, así podrás negarte cuando quieras, seguirás siendo la mala de la peli con tu hija, pero tu marido no podrá tocarte tanto las narices y tú podrás dar a tu hija una educación más estable.
Un abrazo y mucha fuerza