Sí es red flag, compañera. Quien fue ultra lo será siempre. Y tenéis razón cuando decís que no es culpa del fútbol, como tan bien nos lo están demostrando nuestras futbolistas que son un ejemplo fuera del campo para empoderar a las niñas.
Pero lo que no comparto es que neguéis la evidente relación entre violencia y testosterona. Los violentos siempre son ellos.