Yo sí iría a verla. No sólo por tu abuela, que ya te han comentado algunas compañeras cómo cambian esas relaciones, sino también por tu madre.
La soledad del cuidador es muy dura y todo el mundo se aparta de un enfermo dependiente, porque es un marrón; así que a la persona que le ha tocado cuidar se ve sola y olvidada. Si no quieres ver tanto a tu abuela, por lo menos haz acto de presencia para que tu madre pueda ir a la peluquería, al cine, a tomar un café con las amigas o por lo menos para que pueda conversar con alguien.