Si de verdad no sabes su situación familiar, no solo eres una ilusa por creerte esa historia de “vivimos juntos pero no hay nada”, sino que eres una nefasta profesional. Para atender a un niño tienes que conocer su situación. Para eso están las entrevistas en las que te informan de con quién y cómo vive. No te lo crees ni tú que pensases que era divorciado.