No quieres que entre pero no quieres ni quitarle las llaves ni cambiar la cerradura… pues nada, a seguir tragando.
A ver cuándo entendemos que mejor una vez roja que ciento amarilla.
Si os crea problemas familiares pues que los cree, ya los gestionaréis.
Aquí la que está haciendo algo que no debe sois las dos partes, ella por fisgonear y vosotros por permitírselo.