Los pensamientos intrusivos son peligrosos. Durante el embarazo nuestras hormonas fluctúan de una forma brutal, hasta el punto de poder cambiarnos la química cerebral. Tenemos la creencia de que ese tipo de cosas solo pasa con el post parto, pero, en realidad, pueden comenzar durante el embarazo.
No debes culparte de lo que piensas y sientes, no es algo que controles del todo de forma consciente. Acepta esos pensamientos, pero déjalos ir sin juzgarte por ellos. Es normal tener dudas y miedos y, cuando seas madre, esas dudas seguirán estando, pero aprendes, acomodas tu vida, te moldeas con los cambios.
La maternidad es un viaje de aprendizaje y transformación, es duro, durísimo, pero te muestra cosas de ti misma que ni sabías que podías tener. Lo vas a hacer bien y hacerlo bien no es no llorar nunca, ni equivocarse, ni llegar a todo tú sola. Hacerlo bien es dar lo mejor de ti con ilusión y amor.