La persona que debía perdonarte lo ha hecho y no te guarda rencor. Todos nos equivocamos en nuestra vida muchas veces y podemos herir a otras personas, lo que distingue a las buenas de las malas personas es que las primeras se responsabilizan de sus actos, piden perdón i aprenden y miran de cambiar a mejor. Tómatelo como un aprendizaje, lo has hecho mal, pero en tí está hacerlo mejor la próxima vez. No te fustigues, ello no te llevará a nada bueno. No puedes cambiar el pasado, pero sí responsabilizarte de tus acciones futuras.