A ver, «obligado» si fue, en el sentido de que se imponen cosas por la fuerza de la costumbre y sois los padres los que tomáis decisiones, las que sean.
Durante mi infancia en casa de mis padres no entraban dulces ni refrescos y sólo lo podíamos tomar de forma muy excepcional. De adolescente, al disponer de algo de dinero, pues a lo mejor me compraba un bollo a escondidas. Fue algo pasajero y puntual por mera curiosidad.
Entiendo que no te gusta que te oculte cosas y también entiendo que a los padres no os guste que tomemos decisiones con las que no estáis de acuerdo, pero es lo que hay y sólo os queda hablar mucho al respecto, además de que a todos nos llega el momento de tener que aprender a ejercer el respeto a algo que no nos gusta.