Creo que la autora se está comiendo todo el resentimiento que tenemos hacia lo que se han convertido las bodas: un sacacuartos al que no queremos ir.
Normalicenos decir que no y que nadie se ofenda. Es un compromiso que tenemos que quitarnos de encima. El 70% de los matrimonios en España termina en fracaso ¿A qué estamos esperando?