Puedes mirarte al espejo con orgullo. Eres una gran persona, una madre increíble, una superviviente.
Hay un dicho que me encanta que dice «abrígales la infancia y no tendrán frío de mayores». Está claro que has vivido con extrema frialdad y aún así das calor a la vida de tu hijo.
Será así siempre? No lo sé, pero creo que caminas en la dirección correcta para sanar.
Te mando un abrazo.