Creo que tiene la casa hecha un corral, no le gusta y le averguenza que la veas y lo que puedas pensar de él. Pasa más veces de las que piensas. No le apetecerá recoger, hacer la cama, cambiar sábanas, limpiar el baño, fregar platos…
Dejaría de insistir, pero a lo mejor también dejaba de invitarle a mi casa.