Le pide dinero para pagar una factura y delante de sus narices se lo gasta en dos copas la «chiquilla», es tomarle por gilipollas y reírse de ella en su cara.
Si se lo puede gastar en lo que quiera que no le vaya con la pena de que le ha llegado una factura, que le diga que es para tomarse 2 copas y entonces la autora decide si se lo presta o no.
Es una sinvergüenza que usa la pena para conseguir el dinero y luego delante de las narices de la autora se lo gasta en tonterías innecesarias.