Pero vamos a ver… él te dijo que no quería gatos. Fuiste tú la que pensó que debía cambiar. No tiene por qué. Si no estaba de acuerdo, es normal que todo le moleste.
No hay que forzar situaciones que ya se sabe que no van a funcionar. Piensa lo que planteas. A él no le gustan y crees que es buena idea que duerma con el gato, que cuando se siente en su sofá esté lleno de pelos…
Entiendo que tú le adores (es lo normal), pero si no te gustan los animales, las molestias que ocasionen se notan más.