Hola a tod@s.
Lo que os voy a contar me trae de cabeza porque, como tod@s los que tenemos mascotas, adoro a mi gato y es parte de mí.
Hace 3 años me mudé a casa de mi chico, y hace 2 me traje a mi gato, que vivía todavía en casa de mis padres. Mi gato es un pedazo de pan, un abuelete que solo quiere que le hagan caso y estar acompañado. Siempre ha dormido conmigo, y cuando estábamos todos en casa de mis padres, era un más de la familia. Cuando hablé del tema de traerlo con mi pareja, me dijo que a él no le gustaba que duermiera en la cama porque los animales sueltan pelo, y que tendría que hacerlo fuera de la habitación. Eso me partió el corazón, pero pensaba que al conocerlo se ablandaría y, para qué mentir, estaba súper enamorada y yo lo que quería era que estuviéramos todos juntos. La primera noche durmiendo separados no fue nada bien: mi pequeño maullando en el pasillo y casi llorando en la habitación y saliendo intermitentemente a calmarlo. Poco a poco, se fue acostumbrando…
Ha pasado un tiempo y, en resumen, lo que ha ido sucediendo es que cada vez mi gato ha perdido más terreno. He pasado de estar con él encima muchas veces y de dormir con él siempre en casa de mis padres, a que no se puede subir tampoco al sofá, ni al escritorio cuando estoy trabajando o estudiando, porque mi pareja lo echa o se enfada. Al menos duermo con él un par de veces a la semana, pero nos toca hacerlo en el sofá, y por la mañana he de limpiarlo de cualquier pelo que haya soltado. También he de estar constantemente vigilando que no haya dejado pelos o piedrecitas por la casa (en general, como mínimo barro y paso el mocho todos los días, a parte de quitar los pelillos del sofá por si se ha subido mientras no estamos en casa).
Tengo el alma dividida. Quiero mucho a mi pareja, aunque también he de decir que cada vez que me riñe por algo del gato o le riñe a él, algo se resquebraja en mí; y también quiero mucho a mi gato, que encima es mayor, y pienso que no le queda mucho tiempo conmigo y quiero disfrutarlo al máximo. Entiendo que es su piso, y yo tampoco puedo comprarme uno ahora (para mí sería lo ideal), pero si fuese al revés, seguro que yo sería más flexible porque entendería que quiere a su mascota y que es parte de él. ¿Qué puedo hacer? Cada día se me parte más el corazón.
Gracias por leerme.
