3 meses son una barbaridad de tiempo para estar conviviendo con una suegra que además por lo que cuentas parece que tiene al menos cierto grado de deterioro funcional o bien síntomas depresivos. Totalmente normal que ya no haya podido aguantar más y se haya ido de casa. La cosa es que él no debería tener que irse de su casa. Cuando hay una situación así que se prevé que se alargue más allá de unas pocas semanas hay que pensar en otras soluciones, cómo trasladarte tú a la casa de tu madre.