Yo tenía pánico a las entrevistas de trabajo. Bueno, aún tengo un poco. Pero en realidad, lo afronté y me he obligado a hacer muchas, hasta teniendo trabajo estable y no queriendo cambiar. Sólo por ver qué hay en el mercado, por si merece la pena el cambio, y sólo por enfrentarme a mi miedo e ir superándolo y ganar experiencia en entrevistas.
Yo también empecé a trabajar bastante tarde, en mi caso porque estuve de becaria en una gran empresa durante un carro de años y luego lo dejé para terminar la carrera, y luego como que sentía que era demasiado mayor, que mi experiencia laboral cabía en un postit, y que estaba tremendamente acojonada. Mi primera entrevista fue un desastre, y aún así me dieron el trabajo, y aún lo conservo jajaja. Después de ésta, he tenido por lo menos cuatro o cinco entrevistas de trabajo más y hasta estuve a punto de cambiar de trabajo, con una de ellas.
Yo soy como tú, mi inseguridad me hace tener ese síndrome de la mujer impostora. En plan, no merezco mi puesto de trabajo, me tengo que esforzar mucho más que cualquiera para demostrar mi valía y mejor dar a entender que soy cortita y no doy más de mí antes de crear unas expectativas falsas.
Pues te digo una cosa. Nadie nace sabiendo. Cuando cambias de puesto de trabajo (o encuentras uno) no te queda más remedio que aprender. Y a tus jefes, no les queda más remedio que aceptar que te va a llevar unos meses estar al 100%. Es LO NORMAL. Nadie te pide que seas perfecta. Sólo te piden que tengas recursos. Grábatelo en la cabeza. A mí me ha costado AÑOS entender esto, pero ahora que lo entiendo y lo acepto vivo muchísimo más tranquila. Así que no tengas miedo pensando que no vas a hacer bien tu trabajo: te vas a equivocar durante un tiempo, y es lo que se espera de ti. Pero también esperan que aprendas de esos errores y que cada vez cometas menos hasta que domines tu trabajo y seas capaz de hacerlo bien la mayor parte de las veces (por muy experto que seas, todos cometemos errores, somos HUMANOS).
Ya sabiendo eso, haz entrevistas. Todas las del mundo. Pide a algún amigo que te deje ver su CV (así pongo yo el mío en orden, cuando lo necesito). Muévete en infojobs y linked in. Explica lo que has hecho, lo que sabes. Y apúntate a ofertas que te interesen. Y haz entrevistas. Muchas. Muchísimas. Las primeras serán un desastre, fijo. Pero poco a poco te espabilas y la cosa mejora. Ve a las entrevistas pensando que no tienes nada que perder (si te dicen que no, no pasa nada, a otra cosa. Alguien habrá a quien le gustes). Nadie nace ganando, ni sabiendo, ni triunfando a la primera. Estas cosas requieren práctica. A mí me pasa que cuanto más tranquila voy a una entrevista (en plan, me la pela si me dicen que no, porque es que no quiero el trabajo), al final lo bordo. He descubierto que según te valoras tú, así te valoran ellos. Yo aprendí a ponerme la máscara de «yo controlo» aunque sea mentira en mi trabajo (trabajo de cara a clientes). Llegar sin tener ni puta idea de nada, pero poner cara de poker y de sí sí, ya sé qué me dices. Y luego Dios dirá, seguro que encuentro la forma de hacerlo. Así es: al final encuentras la forma de hacerlo. La gente valora muy positivamente tu seguridad en ti misma (esa de la que yo carezco). Seguridad vs prepotencia. No se trata de decir que lo sabes todo. Se trata de dar una imagen confiada, tranquila. Mirar a los ojos, responder con seguridad a las preguntas. En las primeras, yo apenas decía «si», «no» y poco más. Poco a poco empecé a explicarme, a preguntar las cosas que me interesaban y a detectar preguntas trampa. Pero es que todo eso es práctica. No hay otro secreto. Y a pesar de mi inseguridad por mi sobrepeso y mi pensamiento de no voy a dar la imagen esperada a alguien que me quiere para estar de cara a un cliente, nunca he tenido problemas por eso.
Por eso tienes que hacer un huevo de entrevistas, todas las que puedas. Y si te dicen que no, a la mierda, a por otra. No significa nada. Tómalo como entrenamiento para la que será la buena y definitiva. Sin vergüenza de van a ver que no tengo ni idea, sin inseguridad. Aunque tengas que demostrar una confianza que no tienes. Ya verás como vas saliendo adelante.
Pero no te quedes en casa sólo por vergüenza, inseguridad o miedo, porque el trabajo no va a venir a buscarte a la puerta. Tendrás que participar en procesos de selección y eso es buenísimo para ti, sea cual sea el resultado. Así que en marcha y a por todas.