Hace poco más de un año tuve que dormir a una de mis gatitas, tenía 7 años y era mi vida, tenía un cáncer llamado fibrosarcoma postvacunal, me gasté dinero que no tenía por intentar que viviera lo máximo posible, y después de la operación me duró un año y pico más, pero se le abrió la herida y ya tenía el tumor pegado a la columna. La decisión de dormirla fue horrorosa y me pesa todos los días, pero ella estaba sufriendo y no era una vida digna, lo pasé muy mal, y te entiendo perfectamente porque me decían lo mismo, incluso el “ser” con el que salía de vez en cuando me decía: no te puedes poner así por un simple gato… ahí ya se ve el tipo de persona que es. Cada uno siente el dolor de una manera, y yo sigo llorando por ella cuando la recuerdo, que nadie te invalide lo que sientes, porque a veces estos bichitos los sientes como más que un ser humano. Te mando un abrazo muy fuerte.