Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Cuando tenía veinte años mi padre se encontró una gatita bebé en el campo y la rescató. Estaba llena de barro, residuos pegados, a penas podía abrir los ojos, mojada y con la tripa hinchada. La trajo a casa con un aspecto horrible ¡ah y pulgas! Fui a casa de una vecina que tiene un gato y me dio un spray para pulgas y luego la medio bañamos con agua tibia para quitarle la suciedad. Al día siguiente dije que me encargaba de llevarla al veterinario pro el problema en los ojos y la tripa tan hinchada. El veterinario me dio antibiótico para los ojos y le dio un desparasitante líquido por boca. Al decirle que mi padre la encontró me preguntó si nos la íbamos a quedar porque en ese caso necesitaba leche de gato bebé y sin pensarlo ni un segundo le que sí. Al volver a mi casa mis padres preguntaron qué tal y le dije que nos la quedábamos que ya tenía el biberón y la leche para bebés. A mis padres les pareció buena idea y le dijeron que le pusiera nombre y la llamé Tofu porque era blanca con grandes manchas marrones.
Cuando cumplí veintiséis años me independicé cuando encontré trabajo estable y dije que me la llevaba. Hemos sido todo la una para la otra, hemos tenido una relación de mejores amigas y confidentes, aunque ella no pueda hablar. Cuando vino a vivir conmigo ya tenía cinco años y al tener trabajo yo compraba todo.
Pues hace una semana Tofu falleció. Se puso enferma, dejó de comer tres días y después de llevarla al veterinario me dijo que lo mejor era dormirla. Ahí estaba con mi gata de ocho años dándole la patita para que supiera que ahí estaba yo, en sus últimos minutos.
Volví a casa y no paraba de llorar. Al día siguiente en el trabajo no paraba de llorar tampoco. Se me quedaban los ojos rojos de tanto llorar y a los compañeros que me preguntaban que me pasaba les decía que había fallecido mi gata. Hubo comentarios que me dolían mucho como “si sólo es una gata” “muer, pero que es un animal” o “adapta otra”. Esos comentarios venían de personas que nunca habían tenido una mascota y no em podían entender por lo que estaba pasando. Este es mi segundo día de baja porque fui al médico de cabecera y me dijo que tenía signos de depresión.
Todos los días recibo mensajes diciendo “no estarás de baja por lo del gato ¿no?”. Y menos mal que en la baja que llega a la empresa no pone el motivo por la protección de datos que si no, mi jefe me despediría. Espero recuperarme lo antes posible pero siento que nadie me entiende ¿Alguien más con un gato que lo sienta más fuerte que incluso a algunos primos? Y no quiero otra gata. Esto no se soluciona como que la mancha de mora con otra mora se quita.
