Querida, la mochila es tuya y cuelga de tus hombros. Quitátela ya porque no genera nada bueno. Créeme que entiendo lo que dices. Yo aguanté ocho meses con alguien que jamás de los jamases se metió con mi físico, al contrario, le parecía que estaba buenísima, y sólo por eso, pensaba que me trataba bien. En realidad se burlaba de mis problemas, criticaba a mi familia y a mis amigos, se reía de las cosas que me gustaban y me manipulaba para hacer sólo lo que él quería. Incluso pretendía cambiar mi forma de vestir para «enseñarle al mundo lo buena que estás». Hasta me prohibió ir a según qué sitios con mi familia. Eran broncas a diario. Y también me violó en varias ocasiones, sólo que yo ni siquiera sabía que me sometía a agresiones sexuales. Simplemente, insistía tanto en tener sexo que al final cedía por evitar una bronca, sus malas caras, sus comentarios hirientes sobre lo estrecha que soy y cosas así. Pero todavía recuerdo salir corriendo de la cama a ducharme y hacerme una bola en el extremo más alejado de él para que no me abrazara después. No soportaba que me rozara. Incluso me recuerdo haciéndome la dormida por la mañana para evitar que me presionara de nuevo.
Han pasado tres años de eso, y aún cuando me entero de algo de él me dan ataques de pánico y me pongo a tiritar sin control y a llorar. Es ver una foto suya y el estómago se me contrae y me pongo mala. Sin embargo, procuro respirar hondo y pensar que ya no forma parte de mi vida, y de verdad que le deseo lo mejor. Le deseo que sea super feliz, que su vida sea maravillosa y que no se acuerde de mí para nada. Ojalá que me haya borrado de su memoria, como a mí me gustaría borrarle a él de la mía.
Después de esa relación pensé que sería incapaz de tener una relación normal. Es más, me he tirado tres años sin mirar a ningún tío, sin buscar, intentando curarme. Y cuando mi actual pareja empezó a tirarme los tejos, o mejor dicho, cuando yo me di cuenta de que lo hacía (que pasaron varios meses) mi reacción fue salir corriendo en dirección contraria. Entré en pánico. Fíjate si me quedé traumatizada que pensar en tener sexo con alguien me provocaba una ansiedad increíble. Tenía muchísimo miedo. Y no podía soportar el pensamiento de resultarle deseable a alguien. Cuando empecé a salir con mi chico, tuve un par de semanas que me planteé cortarlo todo antes de que fuera a más. Cada vez que me daba muestras de cariño (en público o en privado), me ponía enferma. Aunque fuera un simple beso. El chico me gustaba, me gustaba muchísimo, pero tenía un bloqueo horrible. Llegué a pensar en ponerle los cuernos con un follamigo que me hace sentir segura, sólo por volver a meterme en mi zona de confort y demostrarme a mí misma que podía aceptar el contacto físico de alguien (menos mal que no lo hice). Y eso me hizo pensar que lo nuestro no podía ser. Afortunadamente, tuvimos que separarnos durante dos semanas porque se fue de viaje, y cuando me reencontré con él, me di cuenta de que lo había echado terriblemente de menos y que no era mi ex, y que no tenía derecho ni a boicotear mi vida, ni la suya, ni a hacer daño a una persona que me gustaba tanto sólo por la forma en la que alguien me había tratado hace años. Pasé página, y me tiré a la piscina. Me costó, eh, no te voy a decir que no. Pero ahora me siento tan feliz que me parece hasta mentira. Jamás me había sentido tan cómoda con alguien.
A pesar de que mi ex ha podido joderme la vida (desde luego ha jodido 8 meses de relación y 3 años de mi vida), de verdad no le deseo ningún mal. Me ha convertido en quien soy ahora, y soy una persona mucho más reflexiva, tolerante y segura que antes. De todo se aprende y yo he aprendido muchas cosas de esa relación. Sobre mí y también sobre los demás, y sobre todo, sobre las cosas que quiero en mi vida y las que no.
No te ralles ni te centres en alguien que no te aporta nada. Vive tu vida como si ese tío no existiera. Ya está fuera de tu vida, no pienses que va a volver. Ojalá sea super feliz y no te necesite. Pasa página y disfruta de lo que tienes, porque mientras piensas en venganzas, se te va pasando la vida y no va a volver. No pierdas el tiempo. Céntrate en lo que es importante y lo otro, déjalo marchar para siempre.