Nadie te está atacando, eres tú la que se está tomando todo como un ataque, no sé por qué, no pareces estar muy en tus cabales, yo entiendo por qué a la gente le desagrada oírte hablar de este tema o de cualquier otro…
En este país más de la mitad de la gente vive como tú describes; yo misma tengo dos segundas residencias, una de ellas en la costa gallega igual que tú. Y como yo, mucha gente. Y a mí nadie me mira mal por ello. Tampoco nos dices quién te mira mal o te trata como si hubieras cometido un pecado, ¿tus amigos? ¿tus vecinos? ¿te ha pasado más de una vez? ¿o es algo que simplemente te has imaginado y has convertido en parte de tu personalidad?
Has recibido muchos comentarios donde se te dice que tu experiencia no coincide con la del resto, y que probablemente haya una explicación para que a la gente le resulte desagradable oírte hablar de lo que tienes, que no está relacionada con lo que tienes sino con cómo eres tú. Te animo a reflexionar sobre cuándo, cómo y por qué se dan esas situaciones que describes, ya que pareces no querer verlo.