Madre mía,la generación de cristal que estamos criando y encima los padres sintiéndose mal por disciplinar a sus hijos.
La próxima vez ponte dura y tírale un juguete,y así cada vez que no obedezca.
Que llora? Perfecto. Que grita? También perfecto. Ya se le pasará que nunca murió nadie de un berrinche.
Así o aprenderá,o se quedará sin juguetes.