Es la comunicación, querido.
Lo primero es decirte que lo siento mucho y empatizo contigo, tiene que ser duro lo que estás pasando.
Lo segundo, yo creo que el mensaje subyacente es que los dos tenéis miedo de llegar a una conclusión sobre vuestro deseo desigual, posiblemente tenéis miedo de que se acabe la relación.
Tú tienes unas necesidades, ella tiene otras. Lo ideal sería comunicarlas abiertamente y llegar a una solución negociada o decidir que la relación no funciona. Pero parece que aquí nunca llegasteis a una conclusión. Tú dijiste que sí, ella dijo que no, y tú te resignaste. No parece muy buen apaño a largo plazo. Tristemente, las conversaciones inconclusas con el tiempo explotan, a menudo por medio de un tercero en discordia.
¿Por qué no ponéis las cartas sobre la mesa, quizá con la ayuda de una terapeuta? ¿Por qué no habláis y decidís qué es lo que queréis y si lo que queréis se puede hacer juntos?