Si compráis un piso a reformar debéis tener ahorrado para la entrada, gastos y para la reforma, pero luego la hipoteca será más baja. Si lo gastáis todo en la entrada y gastos vais a estar haciendo reformas poco a poco y se hará eterno. Por otro lado un piso nuevo o reformado suele estar más valorado y probablemente os va a costar más en total que comprar uno viejo y pagar la reforma a parte.
Yo tuve la suerte de que compré un piso por 47000, la reforma costó 25000, y los pisos en buen estado (pero feos con reformas muy pasadas de moda) en el barrio no bajaban de 95000 euros, así que estoy muy contenta.
Pero lo mejor es no cerrarse a nada, ir mirando y cuando veáis algo que os cuadre a los dos lo compráis.